"En un mundo desolado por el caos y la destrucción, por guerras inmensurables, con una sociedad decrépita y unos dirigentes corruptos, un solitario cazador es llamado a ser el adalid de una nueva era. Una aventura épica repleta de batallas y magia, en la que se confunden el bien y el mal y el orden impuesto se ve trastocado por la afilada hacha de Kerron, el Cazador, y la búsqueda de su propio destino"




jueves, 30 de octubre de 2014

Reflexiones del Autor: Y LA MENTIRA SE HIZO ARTE






Autor del Texto: J. Carlos




 Hollywood y todo lo que le rodea, es uno de los principales culpables de la decadencia moral de Occidente. A estas alturas creo que está más que claro que la bondad, el altruismo, las conductas honorables, son una especie en vías de extinción, una "rara avis", una quimera, una ensoñación mitológica, que se da en muy raras ocasiones dentro de la sociedad; pero aún se da mucho menos entre los estómagos agradecidos que dan forma al grupúsculo de ideólogos del mal llamado "arte moderno": ya sea visual, gráfico, escénico...
 Los saludables valores e ideales con los que antaño las musas de la inspiración amamantaron en sus senos a los grandes genios: Wagner, Goethe, Nietzsche,... durante sus procesos de creación; se han visto sustituidos en esta nueva era por: la neblina de la mediocridad, el sadismo y la depravación, la maldad primigenia de los nuevos "rabís del celuloide", mesías financieros de una nueva casta: la casta de los actores sin arte, de los pensadores sin pensamientos, de los paniaguados subvencionados...
 Hollywood es la "Jerusalén" de la degeneración y como tal, no nos debe resultar extraño que este dominada por una minoría mayoritaria de procedencia racial determinada. Steven Spielberg (director y demagogo), Shara Jessica Parker ( sexo en nueva york), Woody Allen (pederasta y mediocre director de cine a tiempo parcial), Ben Stiller (despojo de actor), Bárbara Streisand (supuesta cantante), Winona Ryder (actriz cleptómana y drogadicta), Jerry Seinfield (cómico sin gracia alguna), Roman Polanski (perteneciente también al club de los directores pederastas),... La lista de nombres que forman parte de esta minoría mayoritaria es interminable, demostrando como Hollywood no es más que un caballo de troya, con el que los sionistas pretenden influir en Occidente gracias al cine, con miras a llevar a cabo sus delirios imperialistas en Palestina.
  El conglomerado mediático hollywoodiense, al ocupar el puesto de capital mundial de las artes audiovisuales, se encarga de distribuir todos los años sus ponzoñosas creaciones a escala internacional. Cada programa televisivo, película, corto de animación por ellos ideado, es una oda a su padre Shaytán y es que en sus blasfemas obras incitan a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, a cometer todo tipo de tropelías y actos obscenos, conduciéndoles hacia una vida como kuffars repleta de excesos y depravación. Se les anima a delinquir, a practicar conductas desviadas, a torturar y asesinar,... Nunca veréis ni un atisbo de bondad o de pensamiento Halal en ninguna de sus producciones.
 Con basura del tipo: el pianista-baloncestita, la lista de la compra de Schitler, el niño del pijama a rayas que no quería irse a dormir,... nos ponen en alerta de cuan poderosos y lastimeros son. La mentira siempre entra mejor cuando viene acompañada de un buen vaso de lágrimas de cocodrilo. Nuestros amigos de Hollywood lo saben a la perfección y han hecho del plañir todo un arte.  Lo peor de toda esta situación, es que la gente se cree sus mentiras ciegamente únicamente porque así se lo dicen sus amos mediáticos. No se cuestionan ni un ápice la información audio-visual que les es suministrada, ya que si el dios Zion así lo dice, para ellos así ha de ser. La realidad poco les importa, el auto-engaño es más fuerte que la razón y si no es así, la policía del pensamiento pronto se apresura a silenciar a los disidentes, ya sea comprando sus conciencias o "encerrando sus cuerpos".
Y es que poderoso caballero es Don Dinero y más cuando este se alía con el elemento judío. Millones de dólares de procedencia digamos más que "dudosa" (narcotráfico, trata de blancas,...), sirven para engrasar y poner a punto todos los años la maquinaria haram hollywoodiense, El leviatán israelí necesita un lavado de imagen permanente, que oculte sus desmanes ante el resto de la comunidad internacional. De todas maneras cabría preguntarse:

¿cómo es que si sus propósitos están tan claros y su apoyo incondicional al estado Zionista de Israel a nadie le sorprende, por qué siguen contaminando impunemente a medio mundo con su bazofia? ¿Es que nadie piensa pararlos?


   Debemos tener claro que aunque de momento esto sea así, no nos debemos amilanar. Nuestras mentes se encuentran más despiertas y activas que nunca, su ponzoñosa demagogia ya no consigue calar en nosotros tan eficazmente. Es por ello que debemos hacer que nuestro pueblo despierte del matrix en el que vive y tome conciencia de la realidad de una vez por todas, ya que un pueblo dormido es un pueblo doblegado. Así que decidme y vosotros:



¿hasta cuándo pensáis dejar que os dominen?




5 comentarios:

  1. Ni siquiera los íconos culturales blancos clásicos se salvan ya del salvajismo judío de la pantalla grande. Dos casos que justo se me vienen a la memoria son el Heimdal vikingo "negro" y el reciente Hércules griego, también "negro." Alejandro Magno tampoco se salvó cuando lo representaron como un marica besándose con otro tipo. Y no me quiero meter con las películas "holocuentistas", porque no termino más.
    De todas formas a veces se les escapan algunas buenas películas, como "Corazón valiente", "300" (curiosamente dirigida por un judío), "La Pasión de Cristo", "Capitán de mar y guerra", "Domingo sangriento" (que cuenta los inicios de la guerra civil irlandesa), la trilogía de "El señor de los anillos", y algunos etcéteras más. Hay que saber elegir bien, en definitiva, pero lamentablemente el común denominador de los espectadores no tiene todavía la madurez suficiente como para filtrar lo que no es demasiado bueno, o verdadero.

    Saludos.

    BLONDII

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  2. Esto es un no parar en tu blog eh. Como se nota que quieres adoctrinar, no todo es politica en este mundo.

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  3. LECTOR:

    Desde luego que no hay manera contigo compañero, me acusas de adoctrinar pero luego vienes al blog sueltas tu "denuncia" sin argumentos y te quedas tan pancho. ¿No crees que si yo fuera tan malo como me pintas, no permitiría la libertad de expresión en este blog? Antes de juzgarme tan a la ligera, deberías plantearte que es lo que te hace ser tan intransigente.


    BLONDII:

    Certera apreciación compañero, aunque debes tener en cuenta que la mayoría de las películas que nombres ya se han degenerado en sus segundas pares. El Hobbit, la segunda parte de 300,... son un suma y sigue de igualitarismo forzoso destinado a hacer pasar por normal lo que no lo es. Aunque ahora cabría preguntarse: ¿quién es más culpable, los sionistas por crearlas o el público por verlas?

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  4. Obierzo, lo de las segundas partes de algunas películas es verdad, esos dos ejemplos que diste lo ilustran bastante bien. Igualmente el público sigue aceptando el "statu-quo" de la decadencia y de los bajos instintos holiwoodenses, en parte porque ya viene mal acostumbrado a no pensar y a no filtrar lo que le quieren vender. Sin orientación positiva no se llega a ninguna parte, y en eso la dirigencia política se lleva todos los laureles.

    P.D.: Los comentarios de este auto-denominado "Lector" son un caso perdido, ya quedó claro que no quiere aportar nada. O simplemente no puede. Ninguna frase suya supera las dos líneas y acusa constantemente sin fundamentar nada. Por mi parte estoy dispuesto a debatir, como ya lo dije antes, pero del otro lado también exijo un mínimo nivel argumental, y por sobre todo, ganas. Tirar la piedra y esconder la mano no es lo mío.

    Saludos.

    BLONDII

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  5. Como le gusta a algunos traer mal royo y eso va por ti Lector. Yo pienso muchas cosas diferentes a Carlos y aun asi sigo opinando porque en otras cosas estamos de acuerdo. La cosa es querer entenderse y por lo que se ve tu solo buscas ser marrullero.

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